ASEO PERSONAL EN LA INFANCIA

En la limpieza corporal del niño se usa agua y jabones neutros o cremas, según sea la piel seca o grasa. Ambos disuelven o arrastran la suciedad, limpiando la epidermis de sustancias extrañas o perjudiciales. Algunas de estas substancias son producidas por el propio organismo, como el sudor y las mucosidades; otras son recogidas del ambiente y se depositan sobre la piel, en los poros o en los orificios destinados a la incorporación y expulsión de substancias. En los cuidados higiénicos se ha de recomendar el uso de productos que no sean agresivos y no alteren el pH de la piel ni la producción de grasas de determinadas glándulas que tienen la función de proteger la epidermis y el cuero cabelludo.
El baño diario continuará siendo el principal medio de garantizar la higiene de la piel, pero su ejecución se ira modificando. Cuando se empiece a mantener sentado, se podrá pasar a bañarlo en una bañera grande, el baño en estos momentos se convierte en un momento de juego y se puede aprovechar para darle una esponja e incentivarle a que se vaya lavando él solo. En ningún caso se le dejara solo en la bañera, ya que puede resbalar y golpearse o ahogarse, incluso en aguas muy poco profundas.
Alrededor de los 4 años, cuando ya existe esta estabilidad motora, la actividad del baño puede transformarse en ducha. En un principio necesitará ayuda y recomendaciones, pero una vez asimiladas las normas básicas, será capaz de ducharse sólo. Debe mantenerse la vigilancia y la supervisión durante bastante tiempo, ya que para realizar acciones como lavarse la cabeza, regular la temperatura del agua o incluso salir o entrar a la bañera, necesitará de la colaboración de la persona adulta.
Los niños/as deben lavarse las manos y la cara cada día por la mañana.
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